Todos alguna vez hemos deseado algo, algo por lo que seríamos capaces de dar todo y más. Pero llega un punto en el que te hartas de luchar por algo que jamás será tuyo. Y es justamente en ese momento, cuando aunque te duela empiezas a aceptar tu derrota, y  llegados a este punto te das cuenta de que ya nada es como era antes. 
La gente que había a tu alrededor se cansó de darte consejos y que acabaras haciendo lo que tú querías.