He aprendido que en ocasiones hay que arriesgar para que las cosas salgan bien. Y que a veces, para conseguir un sueño hay que seguir un camino incierto. Pero que caer es solo una parte del juego y el único secreto está en volver a levantarse, y por suerte, uno nunca está solo del todo, por mucho que asi se sienta.


Puedes estar minutos, horas, días, semanas o incluso meses, analizando una situación, esperando a que ocurra algo. Intentando poner las piezas en su sitio, reconstruyendo lo que en su día se rompió, justificando lo que pasó, o lo que pudo pasar... O simplemente puedes dejar aquel destrozo en el suelo, y seguir adelante.