Yo no sabía lo que era querer a alguien en serio. Yo jamás había experimentado esa sensacion de creer que se te paralizan todos los sistemas al escuchar un nombre. Yo no conocía lo que era sentir miedo al pensar la posibilidad de alejarme de alguien. Yo nunca había contemplado unos faroles como los tuyos ni había sentido paz al hacerlo. Yo con vos aprendí lo que es esperar un llamado que finalmente nunca llega, la amargura de extrañar a alguien, la tristeza de sentirse traicionada, la frustración de llorar por amor sabiendo que no hay solución. Sin embargo, yo con vos también aprendí a apreciar el valor de un abrazo, a sentir la felicidad al recibir un beso, a desvivirse por una persona, a querer a alguien a tal punto de dar todo incondicionalmente. En fin, te quiero y extraño; como verás, todavía no te olvidé (y jamás lo haré, porque fuiste el primero y quizás el único). Gracias por enamorarme, cosa que según sé ocurre muy pocas veces en la vida (y a veces hasta ni sucede). No sos uno más, nunca lo fuiste, ni nunca lo serás..